A continuación se facilita una relación de las dudas más frecuentes que suele tener el consumidor sobre el nuevo campo de la certificación energética.

¿Cuándo entra en vigor la certificación energética de los edificios existentes?

El Real Decreto que la regula ya ha sido aprobado y es por tanto obligatoria. Una vez finalizado el proceso, el certificado energético es válido los siguientes diez años.

¿A qué activos inmobiliarios se aplica y quién debe encargarlo?

La obligatoriedad de contratar la certificación energética recae en el propietario de cualquier parte individual de un edificio existente si éste las ofrece o publicita en venta o alquiler. Ello incluye viviendas, oficinas y locales comerciales.

¿Qué obligaciones tengo para con el comprador o inquilino?

En caso de venta del inmueble, el vendedor deberá entregar al comprador en la notaría un original del certificado. En caso de alquiler bastará con entregar al inquilino una fotocopia del certificado energético al firmar el contrato de arrendamiento.

¿Puedo esperar a vender o alquilar la vivienda y entonces contratar la certificación energética?

Eso no es posible. El certificado energético forma parte de la información básica que el vendedor o arrendador debe facilitar al Consumidor -comprador o inquilino- por lo que este documento debe estar disponible antes de formalizar la operación.

¿Puedo ofrecer o publicitar la vivienda en alquiler o compra sin contar con la certificación energética?

El artículo 12.2 deja claro que la etiqueta energética “se incluirá en toda oferta, promoción y publicidad dirigida a la venta o arrendamiento del edificio o unidad del edificio”. De esta forma, en el resto de países de Europa donde ya está en vigor la medida, tanto en los escaparates de las agencias inmobiliarias como en los portales de internet aparecen las etiquetas energéticas como una característica más de la vivienda o local.

¿Va a haber inspección para velar por el cumplimiento?

La Administración autonómica competente en materia de Consumo realizará la labor inspectora, que velará por su cumplimiento, detectará casos de falseo o fraude, y sancionará los abusos detectados.

¿Me puede perjudicar económicamente el certificado energético de mi vivienda?

Si la certificación realizada es sometida a inspección y se detectan irregularidades en el cálculo, pueden obligarte a repetirlo. Pero aún peor: si contrata un técnico certificador poco preparado se va a encontrar con que, al afinar poco los cálculos, la etiqueta energética que le asignen va a ser peor de lo que se merece su vivienda, que se depreciará injustamente en el mercado.

¿Qué pasa si no certifico mi vivienda, local u oficina?

Si estando obligado a exhibir la certificación energética con motivo de la publicidad, compraventa o alquiler de una vivienda, local comercial u oficina, el propietario no lo hiciera, puede enfrentarse a:

- Ser sancionado administrativamente por el órgano competente de su comunidad autónoma por infracción a los Derechos de los Consumidores. Podemos convenir que la facilidad de la inspección -dado que el bien se ofrece públicamente- junto a las necesidades del Erario Público, resulta disuasoria para el potencial incumplidor.

- Que, a instancia del comprador o arrendatario, el contrato de compraventa o arrendamiento sea objetado parcialmente por no haberse cumplido el deber de información al Consumidor; ello podría acarrear consecuencias económicas muy desfavorables.

¿Qué trabajos comporta la realización de la certificación energética?

Cuando se realiza concienzudamente, lo que por otra parte es la única forma de evitar contratiempos y sanciones posteriores para el cliente, el proceso de una certificación energética es una labor compleja que en esencia comporta:

- Una o más visitas de inspección al inmueble a certificar, con toma de fotos del exterior e interior, de los datos de campo y medición detallada del inmueble, incluyendo su volumen habitable.

- La medición de su inmueble para cuantificar parámetros físicos decisivos en el resultado del cálculo.

- Se recopilarán los datos administrativos y catastrales del inmueble, de los materiales componentes, de sus fachadas y cerramientos, de las carpinterías exteriores y de los espesores de los distintos elementos analizados.

- El cálculo de la eficiencia energética del inmueble antes analizado, será realizado por personal técnico titulado, con formación específica. Se utilizará solamente software y otros elementos oficialmente reconocidos. En caso contrario los documentos generados no serán reconocidos por las autoridades competentes.

- La elaboración de un exhaustivo informe en el que se cuantifica y justifica la asignación a la vivienda, local u oficina de una determinada etiqueta energética (A-B-C-D-E-F-G) con expresión de sus resultados.

- La proposición de alternativas para la mejora de la etiqueta energética del inmueble en uno o dos grados, según los casos, y su valoración económica si procede.

- La entrega del certificado definitivo, suscrito manual o digitalmente por el técnico, que refunde todo el trabajo anterior, suscrito por el técnico redactor.

¿Cuánto costará el certificado energético?

El coste del certificado energético lo determinará el mercado según las zonas geográficas. No existen tarifas oficiales para este trabajo. Creemos que variará según las autonomías, y en todo caso lo establecerá cada técnico al pasar su oferta, a la vista de sus costes y de sus expectativas de beneficio.

En la formación del coste para el técnico redactor influye de forma decisiva el tiempo invertido en la toma de datos, en el cálculo propiamente dicho y la redacción. Hemos realizado un muestreo estadístico del tiempo invertido por 30 de nuestros colaboradores en realizar todos estos trabajos (con todo el contenido exigido legalmente) para una vivienda de 100 m2 incluida en un bloque, con el resultado de que el promedio de horas invertidas en horas facturables es de 9 si el cliente dispone de plano a escala y de 11,5 en caso contrario. Con este dato en mente el Consumidor podrá hacer su propia estimación, puesto que conoce los precios por hora que cobran otros profesionales cuyos servicios contrata de forma más habitual.